| Los receptores GPS detectan,
decodifican y procesan las señales que reciben de los satélites
para saber el punto donde se encuentran situados. Los hay
basicamente de
dos tipos: portátiles y fijos. Los portátiles
pueden ser tan pequeños como algunos teléfonos celulares o
móviles, con pantalla y teclado. Los fijos son los que se instalan en automóviles o
coches, embarcaciones, aviones, trenes, submarinos o cualquier
otro tipo de vehículo que requiere siempre del GPS. El
monitoreo y control de los satélites del sistema GPS se ejerce
desde diferentes estaciones terrestres situadas alrededor del
mundo, que siguen su trayectoria orbital e
introducen las correcciones necesarias a las señales de radio
que transmiten hacia la Tierra. Esas correcciones aumenta la
exactitud del sistema, como por ejemplo las
que corrigen las distorsiones que provoca la ionosfera en la
recepción de las señales y los ligeros cambios que introducen en
las órbitas la atracción de la luna y el sol.
Los receptores GPS más
sencillos están preparados para determinar con un margen mínimo
de error la latitud, longitud y altura desde cualquier punto de
la tierra donde nos encontremos situados en ese momento. Otros
más completos muestran también el punto donde hemos estado e
incluso trazan de forma visual sobre un mapa la trayectoria
seguida o la que vamos siguiendo. Esta es una capacidad que no poseían
los dispositivos de posicionamiento anteriores a la existencia
de los receptores GPS.
El funcionamiento del GPS se basa también, al igual que
los sistemas electrónicos antiguos de navegación, en el
principio matemático de la triangulación. Por tanto, para
calcular la posición de un punto será necesario que el receptor
GPS determine con exactitud la distancia que lo separa de los
satélites para dar la correctamente la posición. |